¿APRENDIZAJE COOPERATIVO = APRENDIZAJE COLABORATIVO?
Muchas veces, en el quehacer
educativo, confundimos los términos cooperativo con colaborativo. Es necesario
tener claro estas dos concepciones para poder aplicarlos correctamente en la
metodología pedagógica. Hay aprendizajes y trabajos que muy bien se pueden ajustar
a uno u otro estilo o a ambos, dependiendo del asunto materia del aprendizaje,
del tiempo y de la exigencia en la presentación del producto o constructo.
En efecto, no es lo
mismo el aprendizaje cooperativo que el aprendizaje colaborativo, aunque a
veces se los utilice como sinónimos. Dillenbourg (1999) ha definido ampliamente
esta distinción considerando que: “En la cooperación, los participantes dividen
el trabajo, resuelven las tareas de manera individual y luego ensamblan los
resultados parciales en el producto final. En la Colaboración, los
participantes realizan el trabajo en forma conjunta”.
En el caso del
aprendizaje cooperativo, el aprendizaje ocurre de manera individual; los
individuos trabajan por separado y luego se presenta el conjunto de los
resultados individuales como el producto grupal. Por el contrario, en el
aprendizaje colaborativo, el aprendizaje ocurre socialmente como la
construcción colaborativa del conocimiento. En este caso, los individuos están
involucrados en este aprendizaje como miembros del grupo, pero las actividades
en las que ellos participan no son de tipo individual sino grupal, como la
negociación y el compartir. Los participantes no se van a realizar las tareas
individualmente, sino que se mantienen comprometidos con una tarea compartida
la cual es construida y mantenida por todo el grupo.
Ambos tienen en común que son aprendizajes de
tipo social. Se hacen con otros en interacción para ayudarse mutuamente,
evaluando críticamente los aportes propios y los de los demás en forma racional
y respetuosa, llegando a elaborar conclusiones grupales, pero dicha
reciprocidad no es la misma en ambos, desde el punto de vista cualitativo y de
la intervención docente. Se basan en la teoría del constructivismo social de León
Vygotski.
La diferencia fundamental es el grado de libertad
con la que se constituyen y funcionan los grupos. En ese sentido la libertad
prima en el aprendizaje colaborativo, ya que el docente propone un tema o
problema y los alumnos deciden como abordarlo bajo la guía del docente que
interviene solo si es consultado o si advierte algún problema en la interacción
grupal. Es más aconsejable en grados superiores, donde los alumnos ya tienen
mayor grado de responsabilidad. El objetivo del trabajo colaborativo es llegar
a una producción satisfactoria con el aporte teóricamente de todos, aunque es
posible que algunos alumnos puedan querer aprovecharse de aquellos que son más
trabajadores o posean más herramientas para llevar a cabo el trabajo.
En el aprendizaje cooperativo, el maestro, luego
de planear el problema, organiza los grupos, tratando de que coexistan en cada
uno, alumnos más y menos aventajados, y distribuye roles, asegurando que todos
participen. Es por lo tanto mucho más estructurado. Ejemplo: Se les da una
serie de preguntas: el primer alumno contesta las dos o tres primeras, el
segundo debe corregirlas y a su vez contestar igual número de las siguientes y
así sucesivamente hasta terminar el cuestionario. El avance del grupo depende
de que todos aporten; por lo tanto no permite esperar que alguno o algunos hagan
toda la tarea.
En conclusión, considero que un trabajo
colaborativo es más rico en el aprendizaje aunque demande más tiempo, mientras
que el aprendizaje cooperativo es más conveniente si se trata del mismo tema o
asunto y hay una regularidad en los participantes, de tal forma que la
distribución de las partes del asunto no genere diferencias en los aprendizajes
o productos esperados.
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